Pensamiento y arte


Erwin Panofsky (1892-1968) es considerado uno de los grandes historiadores del arte. En un libro muy interesante llamado “Arquitectura gótica y pensamiento escolástico”, este autor de origen alemán hace evidentes las relaciones entre las distintas etapas de la filosofía escolástica y el arte gótico, utilizando como ejemplo, sobre todo, a la arquitectura. Esta relación pensamiento-arte, quizá considerada como evidente en la actualidad, no se da sólo en cuanto al contenido del pensamiento, sino también como “hábito mental”. De acuerdo al autor estos hábitos “existen en todo tipo de civilizaciones”.

Panofsky señala que, según parece, recién “a partir de la primera parte de la Edad Media se dividen los ‘libros’ en ‘capítulos’ numerados, sin que la sucesión de capítulos implique o exprese todavía un sistema de subordinación lógica. Será solamente a partir del siglo XII cuando se organicen los grandes tratados conforme a un plan de conjunto (…) de modo que el lector se vea conducido, paso a paso, de una proposición a otra, y esté constantemente informado de los progresos de este proceso.”

En su opinión, todo esto no significa “que los escolásticos pensasen de manera más ordenada o más lógica que Platón y Aristóteles; pero sí significa que, a diferencia de Platón y Aristóteles, se sentían obligados a hacer palpables y explícitos el orden y la lógica de su pensamiento…”

Para Panofsky “el principio de clarificación obliga a la propia escolástica no sólo a explicitar completamente aquello que, a pesar de ser necesario, habría podido permanecer implícito, sino también, en determinadas ocasiones, a introducir algo que no es en absoluto necesario, o, a sacrificar el orden natural de presentación a una simetría artificiosa…”

Uno de los ejemplos que muestra el autor es una comparación entre el Juicio Final del tímpano de la puerta oeste de la Iglesia de Autun (c.1130 d.C.) y el del pórtico central de la fachada oeste de Notre Dame de Paris (c. 1215 d.C.).

Pórtico de Catedral de Autun     Pórtico de Notre Dame

Teniendo el mismo tema, el segundo pórtico muestra el “habito mental” de la “clarificación”. Siguiendo a Panofsky: “el tímpano está netamente dividido en tres registros (técnica desconocida por el arte románico, si se exceptúan algunos casos explicables como Saint-Ursin de Bourges y Pompierre), Cristo en Majestad aparece separado de los condenados y de los elegidos y estos a su vez de los resucitados. Los apóstoles, torpemente introducidos en el tímpano de Autun, están situados en los vanos, por encima de las doce virtudes (obtenidas a partir de las siete virtudes tradicionales, gracias a un análisis escolásticamente irreprochable de la Justicia) y de los vicios correspondientes (…) las Vírgenes Prudentes y las Vírgenes necias, homólogas de los elegidos y los condenados, han sido añadidas sobre los pilares a guisa de glosa marginal.”

Las reflexiones de Panofsky muestran cómo el arte de cada época expresa los “hábitos mentales” de la misma. Como en el ejemplo mostrado, no es sólo el contenido de lo artísticamente expresado (las ideas, los valores, las aspiraciones, las realidades) lo que el arte comunica. La manera cómo se plasma expresa ciertos paradigmas culturales y es fundamental tenerlos en cuenta al interpretar una obra.

Esto me lleva a preguntarme: ¿Qué “hábitos mentales” manifiesta el arte contemporáneo? Y ¿Cómo responde a ellos el arte católico (los asume con consciencia, sin darse cuenta, los rechaza)?

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