Más allá de Kony 2012


El “poder” no sólo está en la idea, sino en el medio y en como este es utilizado

Por Fernando Lozada Baldoceda

En los últimos días un video en internet ha tenido una difusión con pocos precedentes. Según algunas fuentes [1] es la campaña audiovisual con mayor crecimiento en la historia. A solo siete días de haber sido publicado ha tenido más de cien millones de visitas. El video lleva por lema “NOTHING IS MORE POWERFUL THAN AN IDEA”, es decir, “Nada es más poderoso que una idea”. Quien lee ya habrá comprendido de qué video estamos hablando: Kony 2012 [2]. No es mi intención, ni la de esta página, hacer una crítica [3] a la veracidad de la campaña de Invisible Children [4], ni mucho menos juzgar a quienes están detrás de todo esto. Es sí nuestra tarea exponer algunas ideas a tener presentes para tratar en modo crítico los mensajes que día a día recibimos en los más variados modos y formas a través de los medios digitales y redes de comunicación social, de ahora en adelante nuevos medios. Y es que llama mucho la atención como muchísima gente se sintió identificada con el ideal que Kony presenta sin preguntarse por la veracidad de lo que ahí se describe, sin profundizar, sin informarse más. Un segundo objetivo será exponer algunas reflexiones sobre la relación entre el mensaje cristiano y los medios digitales.

Existe una actitud, un poco ingenua debo decir, en ver a los medios digitales y todas sus manifestaciones únicamente como tales, es decir como medios, definiéndolos como realidades en sí mismas neutras. Con esta aproximación se puede caer en desvincular el medio del mensaje, y tomarlos como dos realidades extrañas entre sí, cuyo único vínculo es la utilidad: el mensaje usa el medio para darse a conocer. Si el mensaje que se quiere transmitir es malo entonces se está haciendo un uso incorrecto del medio en cuestión.

Sin embargo, los nuevos medios, como actualmente están configurados y dada la interacción entre uno y otro, no son solamente medios, sino también ámbitos sociales, “lugares” donde muchas personas pasan sus horas y realizan diversas actividades: se coordinan reuniones, se venden productos, se conocen nuevas personas, se comparten experiencias, se promueven causas, etc. Se trata ciertamente de una extensión del concepto de “ámbito”, muchas veces ligado a un espacio físico y temporal. Otro elemento importante y fundamental de estos nuevos ámbitos es aquella característica propia del web 2.0, es decir, medios en los que todos los agentes son a su vez productores, receptores y comentadores del material que ahí se realiza y difunde. En el mundo del web 2.0 y de los nuevos medios, todos se convierten en generadores de información. Estos ámbitos tienen sus propias leyes, sus propios modos de proceder y reconfigurar el mensaje, la idea, potenciarla o debilitarla. Una idea moralmente buena puede ser presentada en un modo tal que podría pasar por una idea mala. Y sucede lo mismo en el caso contrario, una idea mala moralmente, puede ser presentada como una realidad moralmente buena. Es decir, el medio no sólo es usado por el mensaje, ya no es un simple y pasivo vehículo, sino también constituye un potencial catalizador y reconfigurador del mismo mensaje, llegando incluso a presentar un bien como un mal y viceversa. Y todo esto porque evidentemente detrás del uso del medio hay siempre una conciencia humana que actúa usando las varias “capacidades” que ofrecen hoy en día los medios digitales.

Es conocida en los ambientes de estudios de comunicaciones aquella historia que narra la llegada de un Obispo de Europa a New York. Uno de los periodistas que lo reciben a su llegada le pregunta si también visitaría los burdeles de la ciudad. Ante esta pregunta el Obispo no tuvo mejor idea que responder diciendo: “¿Hay burdeles en New York?” [5] como quien quiere decir no estar al tanto de tal realidad. Grande sería su sorpresa cuando al leer algunos periódicos a la mañana siguiente de su llegada se encontraría con el siguiente titular: “La primera pregunta del Obispo: ¿Hay burdeles en New York?” Ciertamente el medio usó una verdad, mas nunca comunicó la verdad, más bien la tergiversó y sacó su noticia. Vemos así como el “poder”, en realidad, no está solamente en la idea que se quiere presentar o dar a conocer, sino en los modos y formas con que esta será presentada. El “poder” también lo tiene el medio, poder para encubrir, para tergiversar, para sobreponer las emociones a la lógica, para caricaturizar con el velo de la simplicidad, superficialidad, realidades bastante más profundas y complejas.

Kony 2012, por ejemplo, con una trama muy bien pensada, y una técnica muy bien lograda, consiguió involucrar a cientos de miles de personas con su historia, hacerlas sentirse parte, al menos por unos momentos, y hacerles sentir que debían hacer algo y que no se podían quedar con las manos cruzadas. El video caricaturiza la idea del bien y del mal, lleva ambos hacia los extremos correspondientes, y hace una lectura reductiva de la realidad sociopolítica no solo de Uganda sino del mismo continente africano. Pero todo esto, muy pocas personas “comunes” lo notaron … Acostumbrados a recibir y generar un gran flujo de información durante el día, y no hablamos solo de noticias sino también de cuanto se hace en las redes sociales o en los servicios de mensajería instantánea, se cae lentamente en una actitud que almacena tales informaciones sin darles, en muchos casos, el peso de un análisis y crítica más profunda cuando el caso lo amerita.

En nuestros días, asistimos a un panorama en el que pareciera que una buena comunicación no es aquella que logra transmitir como están las cosas realmente, es decir la verdad, sino aquella que logra hacerle creer a quien recibe el mensaje lo que el autor de este quiere. Y mientras más elaborado es el mensaje, mayor es su complejidad lógica o profundidad, mayores serán las dificultades para transmitirlo fielmente según la lógica actual de los medios de comunicación social. ¿Qué sucede cuando se trata de transmitir el mensaje cristiano?

La Iglesia tiene el deber de anunciar la verdad que le ha sido revelada por Cristo. En la constitución apostólica Evangelii nuntiandi el Papa Pablo VI destaca la importancia de los medios para el servicio del anuncio, pero al mismo tiempo alerta sobre las complejidades de hacerlo con un mensaje tan particular como el cristiano: “La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez más. Con ellos la Iglesia “pregona sobre los terrados” el mensaje del que es depositaria. En ellos encuentra una versión moderna y eficaz del “púlpito”. Gracias a ellos puede hablar a las masas. … Sin embargo, el empleo de los medios de comunicación social en la evangelización supone casi un desafío: el mensaje evangélico deberá, sí, llegar, a través de ellos, a las muchedumbres, pero con capacidad para penetrar en las conciencias, para posarse en el corazón de cada hombre en particular, con todo lo que éste tiene de singular y personal, y con capacidad para suscitar en favor suyo una adhesión y un compromiso verdaderamente personal.” [6]

Es cierto que el Siervo de Dios se refería a los medios de comunicación social como eran entendidos en ese entonces, y que su “ramificación” en medios digitales y redes sociales es un fenómeno que debe ser estudiado aparte. Sin embargo esto no desdice las reflexiones del Pontífice sobre la relación entre el mensaje cristiano y estas nuevas formas de anunciar. Se evidencia una pregunta fundamental para los comunicadores cristianos: ¿Cómo comunicar el mensaje cristiano sin desvirtuarlo de aquella fuerza y profundidad que sólo la Palabra de Dios tiene para tocar las conciencias y los corazones de las personas? El difunto cardenal Avery Dulles tiene un artículo muy interesante en el que analiza en siete puntos la relación entre el mensaje que trae Cristo y del que es depositaria la Iglesia, y la lógica de los medios [7]. Muy sintéticamente el purpurado hace un desafío a quienes trabajan en el ámbito de los medios de comunicación: cómo conciliar por un lado la lógica mediática, acostumbrada y basada en las experiencias veloces y en la comunicación de masa, con un mensaje, una Persona, que busca el encuentro personal y que debe llegar a lo profundo del ser humano. ¿Pueden ser eficaces los medios en el anuncio de Cristo? ¿En qué medida y bajo qué condiciones?

Personalmente no tengo una respuesta precisa. Creo que los medios de comunicación, comprendidos y bien manejados, pueden dar un gran aporte al anuncio y difusión de grandes ideas para la humanidad, y sobre todo para dar a conocer el mensaje cristiano. Estoy convencido al mismo tiempo que como ámbitos sociales de encuentro a grande escala, nunca podrán remplazar el anuncio personal que todo cristiano está llamado a hacer en lo cotidiano, aquel encuentro que hace conocer a Cristo y lo lleva a las personas. Los nuevos medios pueden estar al servicio de la verdad si ellos mismos actúan con transparencia, veracidad, sin reduccionismos ni caricaturizaciones.

Datos del autor

Fernando Lozada Baldoceda, doctorando en Comunicación Institucional y Profesor de Cultura dei Teenager e New Media en la Universidad Regina Apostolorum

Citas

1 http://corp.visiblemeasures.com/news-and-events/blog/bid/79508/Kony-Social-Video-Campaign-Fastest-Growing-in-History

2 El video puede ser visualizado en el siguiente link http://www.youtube.com/watch?v=Y4MnpzG5Sqc

3 En la web abundan, cito algunas:

4 La organización que promueve la campaña contra Kony

5 Cfr. Avery Dulles, Religion and the New Media: A theologian reflects, en America 171, nro 9 (Octubre 1994): 6-9

6 S.S. Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, n. 45

7 http://www.catholiceducation.org/articles/media/me0005.html

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  1. Brazinho

    “Navidad es Jesús”, o “Vamos Todos!”, por lo de la JMJ… o “Vamos Somar” (de Solidaridad en marcha en Brasil)… me parece que son ejemplos de campañas bien logradas, pues transmiten 1 idea, clara y simple, inconfundible… Son campañas que tienen éxito presente y futuro promisor en términos de difusión en los medios. Sobre esos “lemas” o “ideas”, se trabaja todo el aparato de marketing y difusión, aprovechando el gran potencial de los medios (incluso los 2.0), y viviendo la fe, la verdad y la caridad.

  2. Buen artículo.
    ¿Pueden ser eficaces los medios en el anuncio de Cristo? ¿En qué medida y bajo qué condiciones?
    En el último párrafo me parece que sí hay una respuesta.
    Héctor

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