Histórias de Natal: una experiencia de evangelización de la cultura


 

Por Martín Ugarteche Fernández, Director del CEC en Brasil.

Histórias de Natal es un Concurso Literario que el CEC organiza por décimo año consecutivo en Brasil. Su objetivo principal es recuperar el sentido de la Navidad, entendida como celebración del nacimiento del Señor Jesús en Belén. También busca promover la creación literaria entre niños, jóvenes y adultos. Cada año es puesto en destaque algún tema como, por ejemplo, el valor de la vida humana, la familia, la paternidad, la reconciliación y la esperanza.

Otro aspecto interesante de Histórias de Natal es que la participación es totalmente gratuita y los trabajos son inscritos por la internet. El concurso cuenta con un site (www.historiasdenatal.com.br), en donde los interesados en participar encuentran las bases del concurso y subsidios explicativos del tema del mismo. Esto facilita la participación de personas de los diferentes puntos de Brasil.

Quizá los dos párrafos anteriores resumen bastante bien qué es Histórias de Natal. Pero yo, como idealizador, quería también compartir con los lectores mi experiencia de estos diez años de concurso y algunos aspectos que considero indispensables para todos los que deseen enrolarse en la fascinante aventura de evangelizar la cultura, a través de diversas iniciativas.

Creo que un primer aspecto a tener claro es cuál es el objetivo del proyecto. Recuerdo bien que, desde el principio, yo tenía bien claro que el objetivo de Histórias de Natal es, aunque pueda sonar redundante, “evangelizar” la Navidad, mostrando que las diversas tradiciones natalinas cargan un mensaje profundo para el ser humano a la luz de la fe cristiana. Dicho mensaje ha sido, en muchos casos, olvidado y banalizado por diversos factores, el principal de ellos, creo yo, el agnosticismo funcional, por el cual, de manera imperceptible, se relega a Dios a un segundo y hasta tercer plano de la realidad. Dios existe, pero no es tan real como lo material y su existencia no tiene ninguna relevancia en mi vida concreta, aquí y ahora. La celebración de la Navidad, cuando entendida en su sentido profundo, es una afirmación transbordante de lo contrario: Dios es tan real que se encarnó, se hizo uno de nosotros y nació en Belén. Ninguna experiencia auténticamente humana le es ajena, asumió realmente todo lo humano e iluminó, con su vida terrestre, el misterio de la vida de toda persona humana.

Una vez claro el objetivo, pienso que es necesario mucho diálogo con otras personas, para encontrar la mejor manera de alcanzarlo. Recuerdo haber conversado con mucha gente, a lo largo de los años, para ir mejorando y puliendo Histórias de Natal. Creo que este proceso nunca termina. Deben buscarse y acogerse los consejos de instituciones y personas con más experiencia en el trabajo con cultura. Hay que prestar atención a la cultura local, donde el proyecto va a desarrollarse, buscando siempre ofrecer algo encarnado. Por otro lado, es necesario “subir al barco” a más y más personas, que sientan el proyecto como suyo, que ayuden a impulsarlo. Histórias de Natal cuenta con fuertes aliados en la ciudad de Petrópolis, que lo vio nacer: la Fundación de Cultura y Turismo, la Academia de Letras, el Instituto Histórico y la Universidad Católica de Petrópolis.

Otro aspecto que considero fundamental es la actitud de constante reflexión. Nutro la convicción de que toda producción cultural es fruto de una reflexión antropológica, de un hacerse la pregunta “quién soy”, ensayando una respuesta que se traduzca en la acción, con sus efectos inmanentes y trascendentes a la persona humana. Dicha reflexión, incluso cuando iluminada por la luz de la Fe, queda muchas veces implícita. Pienso que es nuestro papel, como evangelizadores de la cultura, traer dicha reflexión siempre al primer plano, explicitarla, buscando conectar el quehacer humano y sus frutos con nuestra identidad de personas humanas, reconciliadas por Cristo.

Recuerdo una ocasión en que presenté el proyecto a una institución. La persona que me recibió me dijo en un momento del diálogo que creía que ya se había escrito todo lo que podía escribirse sobre la Navidad y que, en ese sentido, no veía razones para organizar un concurso de cuentos sobre la Navidad. Pienso que por detrás de ese pensamiento subyace una visión de las tradiciones como realidades muertas, que no portan un mensaje para la vida humana, en constante flujo y movimiento. Obviamente, no concuerdo con esta persona, y por eso existe Histórias de Natal. Cada año es propuesto un nuevo tema y siempre me sorprende cómo basta meditar y reflexionar un poco para encontrar nuevos ángulos, nuevos matices que van descubriendo la inagotable riqueza de los misterios de la Encarnación y Nacimiento de Jesús.

La presente edición del concurso, por ejemplo, trae el tema de la juventud y de ir y hacer discípulos entre todas las naciones, que es el lema de la JMJ que será realizada en Río el próximo año. ¿Cómo relacionar el tema de la JMJ con la Navidad? A primera vista la relación no era tan explícita. Fue necesario reflexionar, meditar un poco y, sobretodo, rezar. Comparto algunas de las respuestas encontradas.

En primer lugar, la Navidad es un tiempo en que los cristianos, a través de diversas tradiciones, muestran a todo el mundo su alegría por la llegada del Mesías. Las tradiciones natalinas, que a lo largo de los siglos han sedimentado en tantas culturas, son expresión de un intenso ardor evangelizador, de un gran deseo por no esconder la propia fe, por compartirla con alegría y entusiasmo. Pienso que esta alegría y entusiasmo por celebrar y compartir la propia fe es también característico de la JMJ, como ha sido tantas veces señalado.

En segundo lugar, los diversos símbolos de la Navidad nos hablan, de manera explícita, de anunciar, de llevar a otros al encuentro con Jesús, de ir por el mundo y hacer discípulos: el ángel, la estrella, las luces que iluminan el camino, el mismo Nacimiento que se arma en las casas, que es como un resumen del mensaje evangélico, son ejemplos de ese anuncio. Y los jóvenes, de manera especial, están llamados a ser apóstoles de los jóvenes, a dar testimonio de su propia fe. Y esto es muy común en la Navidad, en que se llevan a cabo tantas iniciativas solidarias, compartiendo no sólo lo material, sino también y, sobretodo, lo espiritual, la propia Fe.

Finalmente, la Navidad es también una fiesta en que se propicia el encuentro con amigos y familiares, en clave de donación y servicio. Somos llamados a vivir un encuentro auténtico con nuestros semejantes a la luz de la Fe. Y esto es profundamente atractivo para los jóvenes, quienes buscan siempre amigos verdaderos. Y en la Navidad celebramos el nacimiento del mejor amigo, el Señor Jesús,  que vino a nuestro encuentro frágil, humilde e indefenso para salvarnos de la muerte y el pecado, para ser Dios con nosotros.

Mucho más podría decirse sobre Histórias de Natal, pero pienso que, como un primer compartir, es suficiente lo dicho hasta aquí. Son breves reflexiones a partir de la experiencia de diez años trabajando en un proyecto de evangelización de la cultura. Espero haber contribuido, en alguna medida, con la reflexión de todos los que se descubren llamados a tan fascinante aventura: la de llevar hasta las raíces de la cultura y culturas del hombre el mensaje del Evangelio.

 

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